A lo largo de la historia, cuando todos los navegantes y aventureros emprendían una
nueva empresa a través de los barcos, normalmente eran señalados por sus contemporáneos:
no como audaces o inteligentes…sino como todo lo contrario. Puesto que “los océanos y mares
son anchos y vastos, dónde la perdición, el extravío y el perecer son comunes”, y a pesar de que
“los océanos y mares están compuestos por el agua, signo sobrenatural, histórico y humano de
la fertilidad y de la vida porque es aquel elemento que cae del cielo”; los navegantes requerían
de una extraña combinación de lógica, razón y pasión que al final muchas veces provocaba
que descubrieran continentes o nuevas primas materias que revolucionarían la satisfacción de
necesidades, mejoraban las cosas a través de la técnica y el ingenio guiados por sus impulsos
de conocer la lejanía y también desarrollaron nuevos modelos de intercambios comerciales o
fomentaron mestizajes entre razas, pueblos y naciones. Muchos otros navegantes propiciaron la
expansión de las culturas e incentivaron la evolución de las concepciones del mundo complementando
la percepción de la realidad. Al final, estos navegantes crearon impacto…
Y eso, “Creando impacto a través del diseño”, es el eslogan con el cual IDEO se presenta
ante su audiencia describiéndose así misma para ofertar sus actividades de consultoría y
servicios de de diseño e inovación a todo aquel se interese en ello, porque IDEO es muy posiblemente
la firma de consultoría y servicios de diseño e innovación más solicitada, más admirada
y más imitada de las últimas 3 décadas a nivel mundial.
Parte fundamental de su éxito se basa en una presencia importante del diseño en su
estructura para beneficio de sus clientes y socios, resaltando la capacidad de los diseñadores,
colaboradores y otros profesionistas que están en una sola sintonía: el crecimiento y desarrollo,
multiplicando beneficios en modelos financieros estables y sostenibles.
Y es que, en los últimos años, una de las actividades fundamentales de los diseñadores
ha sido trasladar y comunicar tanto los valores primordiales como las ideas fundamentales
de las actividades de cualquier negocio o empresa hacia los consumidores, en una relación
mutuamente benefactora y retribuible. Es de resaltar, que en los últimos años el diseño se ha
encargado de englobar todo lo anterior en soluciones asequibles, adaptables e implementables,
transformando totalmente cualquier ente productivo por medio del establecimiento de una línea
de comunicación directa y dialogando pasivamente a través de la conexión que genera el intercambio
de un producto o servicio.
Estos enormes retos adquieren matices imprevisibles cada vez que algún factor cultural
se manifiesta, evolucionan por cada nueva actitud social masivamente aceptada, se benefician
por las consecuencias de la innovación exitosamente implementada, se replantean por cada
altruismo ejercido y se enaltecen por la satisfacción de necesidades humanamente establecidas.
Sin embargo, uno de los mayores retos a los que se pueden estar expuestos tanto
los individuos, organizaciones, empresas, gobiernos, instituciones y asociaciones en esta
búsqueda de la “multiplicación de los beneficios”, es el de innovar en un mundo en el cual los
riesgos parecen más reales que las propias certezas y dónde se elige sobrevivir tomándolos
en mayor o menor magnitud o simplemente no haciéndolo. En contraste, para los consumidores
parece que su elección tan solo radicara en balancear las posibilidades de evolucionar
en las necesidades o mantenerse en el hábito de su satisfacción: intercambiando valores con
satisfactores, el diseño actúa como juez y parte entre ambos mundos y los diseñadores son
los mueven y sacuden todo lo anterior.
Normalmente, los diseñadores son adiestrados para entender lo fundamental de estos
retos y la visión general de su contexto, mayormente comprensibles y potencialmente más
reales si es que estos creativos racionales están acompañados por representantes de variadas
disciplinas… es por eso que el diseño y su adecuado ejercicio pueden proveer las herramientas
adecuadas para entender al consumidor, al cliente y al usuario … generando conclusiones
equilibradas en beneficio de los 3: el diseño puede ser capaz de mitigar el riesgo en las actividades
operativas prioritarias de las organizaciones en escenarios de incertidumbre; el diseño
tiene la posibilidad de equilibrar los recursos de toda una estructura empresarial en búsqueda
de un funcionamiento eficaz y flexible, e inclusive por naturaleza fortalece el valor de la marca y
su exposición a múltiples audiencias de variada índole, pero sobre todo, puede ser una pieza
fundamental para la total inmersión hacia prácticas sustentables de actividades económicas
empresariales socialmente responsables.
Es de resaltar la importancia del diseño y sus posibilidades en beneficio de quien o
quienes le abraze , pero esto no garantiza ni significa que todos los esfuerzos corporativos que
estén encaminados hacia las disciplinas creativas retribuyan en recursos monetarios y flujos
de efectivo sorprendentes: así como los grandes visionarios y éxitosos líderes productivos , los
grandes diseñadores han sido capaces de generar valor explorando las no-limitaciones de lo
que les rodea obteniendo beneficios a corto, mediano y largo plazo.
Equilibrando y apoyando esfuerzos, refinando ideas y discutiendo opciones, los diseñadores
son capaces de generar nuevas oportunidades y establecer nuevas rutas para manifestar
las necesidades, emociones, motivaciones y aspiraciones de los consumidores, no de otra
forma sino satisfaciéndoles, enalteciéndoles y ¿por qué no? … afectivamente compartiéndoles.
Haciendo eso el gremio del diseño genera beneficios medibles y desarrolla modelos sustentables
de crecimiento a favor de una mejora en la experiencia de vida cotidiana.
No es ninguna coincidencia ni mucho menos un accidente que las marcas y empresas
socialmente más valoradas, emocionalmente más deseadas, coloquialmente más discutidas y
masivamente más admiradas sean a su vez líderes en el diseño. Este último, se ha convertido
en el infaltable que conecta, dialoga y comunica entre las actividades productivas y sus consumidores
en esa imprevisible búsqueda del desarrollo de lealtad e innovación: las presentes e
inmediatas fronteras de crecimiento y desarrollo.
El diseño no solo sintetiza inquietudes globales y tradiciones regionales o costumbres
locales en ofertas tangibles y medibles que visten y revisten de nuevas posibilidades a cada
meta empresarialmente establecida y financieramente demostrable, el diseño también establece
una ruta de satisfacción real y posible entre estas metas empresariales y los deseos de los
consumidores. Los diseñadores mueven y sacuden las variables porque el diseño (a través
de su naturaleza) genera y crea impacto en beneficios equilibrados por y para todos… ¿Quiénes
se querrán subir al barco?
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